¿Recursos Humanos? ¿En serio?

Fue todo por esa llamada. Estaba desesperado. Necesitaba una práctica después de estar un mes sin hacer nada. Me habían botado elegantemente de mi práctica anterior, de una consultora de muy buena reputación que hace unos años cambió su nombre por un acrónimo de tres letras. Había dejado mi currículum en varias compañías que conocía a través de la encuesta salarial de la que me hice cargo por un tiempo durante mis prácticas en XYZ. Sin embargo, ningún pez picaba – y cómo iban a hacerlo, si mi experiencia se limitaba a esa práctica y al hecho de haber trabajado con mi papá como ayudante en las obras que construía, comprando cemento y piedra, pagando la planilla de los obreros y transportando herramientas y otros materiales de aquí para allá. (A los estudiantes que buscan prácticas pre-profesionales no deberían pedirles CV, sólo certificar que estudian lo que dicen que estudian y donde lo estudian y luego meterlos en una sala y tomarles pruebas de fortalezas, habilidades y agilidad. Pero voy a dejar este tema para otro artículo).

Había sólo unas cuantas compañías que realmente me interesaban. En una de ellas trabajaba una señora muy simpática (que para efectos de este artículo la llamaré Juanita) con la que había conversado antes acerca de la encuesta salarial de XYZ. Su amabilidad y buen trato me hicieron pensar que podría haber más personas como ella trabajando en esa empresa y que, por lo tanto, debía ser un buen lugar para hacer mis prácticas. Además, esta empresa era dueña de muchas de las marcas preferidas por mi familia, lo cual me dio otra razón para pensar que detrás de ellas debía haber gente de primera.

Armándome de valor llamé a la señor Juanita:

  • ¿Aló,?
  • ¿Señora Juanita?
  • ¿Sí?
  • Hola, soy Daniel, trabajo en XYZ y hablamos antes sobre la encuesta…
  • Ah sí, ¿cómo estás RH?
  • Bien, mire – acabé mis prácticas en XYZ y estoy buscando una nueva práctica. Estoy en el último ciclo de ingeniería industrial y me gustaría mucho trabajar para su empresa…
  • Ayyyy, mira Daniel, es una coincidencia, porque en este momento necesitamos un practicante en el área de Recursos Humanos

¿Recurs qué? Me quedé mudo en el teléfono por algunos segundos, quizás más de diez. Allá por los años noventas, en mi país, el área de Recursos Humanos era el área que se encargaba de contratarte, de pagarte y de botarte. Así, todo el ciclo de la vida en manos de un departamento. Con esa imagen en mente, la oferta de la señora Juanita no me parecía nada atractiva. Estaba tratando de pensar en una respuesta elegante para dejar el asunto de las prácticas y colgar, pero la señor Juanita rompió el silencio:

  • ¿Daniel? ¿Tienes alguna pregunta? Mira, si es que Recursos Humanos no está en tus planes, dime qué áreas te interesan y te llamaremos cuando haya algo disponible en el futuro.

Ese “futuro” sonó como dentro de unos doscientos treinta años. Como dije al principio, estaba desesperado:

  • Bueno, señora Juanita, no es lo que tenía en mente, pero podría probar. Quizás soy bueno en eso y me termina gustando.

Creo que mi honestidad – o inocencia – cautivó a la señora Juanita, quien me invitó para una entrevista. Lo demás ya es historia. Empecé en esta carrera por error, pero me quedé en ella porque me gustó hacer las cosas bien y ver el impacto que podía tener mi trabajo sobre el bienestar de las personas. Con el tiempo, esta visión romántica de Recursos Humanos ha cambiado mucho. Un tal Dave Ulrich nos dijo que teníamos que ser “socios del negocio”, y con ello, nuestro objetivo de hacer que los empleados estén motivados existe en tanto esa motivación produzca los bienes y servicios que la empresa necesita. Yo estoy de acuerdo con esta visión, pero no tiene ni un ápice del romanticismo de mi idea original.

Luego de más de veinte años me declaro un profesional de Recursos Humanos, convicto y confeso. En este tiempo he tenido innumerables experiencias, todas ellas me enseñaron algo: algunas de ellas cosas muy buenas, algunas otras me mostraron que este trabajo no es para cualquiera. Al tener que tomar decisiones que involucran personas -sus preferencias, valores, intereses, motivaciones, paradigmas, etc. – el profesional de Recursos Humanos debe ser tener suficiente inteligencia, tanto intelectual como emocional, para hacer lo que es correcto. Se requiere sabiduría: no hay fórmulas ni procesos estándar que lleven siempre al mismo resultado. Ambigüedad y cambio son las variables en toda decisión que envuelva personas. Por ello este oficio es siempre fascinante, pero también puede ser frustrante.

Bienvenidos a mi blog, donde quiero compartir con ustedes  algunas de esas experiencias como profesional de Recursos Humanos, y plantear debates sobre situaciones o puntos de vista acerca de las decisiones que debemos tomar en este trabajo. Nos leemos! RH.

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